MI HOMENAJE A LA FRATERNIDAD ROSACRUZ Y A MAX HEINDEL

viernes, 12 de noviembre de 2010

EL DISCERNIMIENTO


“El discernimiento es la facultad que nos permite
distinguir entre lo verdadero y lo falso”

CAPÍTULO XIV
EL DISCERNIMIENTO
El discernimiento también tiene mucha importancia en el desarrollo interno y espiritual del Ser humano, es un complemento de la observación, ya que primero tenemos que aprender a observar para luego poder sacar conclusiones lógicas y razonadas. El discernimiento es la facultad que nos permite discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo esencial e importante y lo efímero e insignificante, separando así la realidad de lo falso e ilusorio.
Ya hemos expuesto muchos razonamientos que nos pueden servir como ejemplo de lo que es el discernimiento. Cuando queramos practicar este ejercicio de una manera sencilla, no tenemos que hacer nada más que analizar los mismos hechos de la vida, lo que hacemos y lo que decimos, porque la misma vida cotidiana nos brinda muchas oportunidades para discernir entre lo verdadero y lo falso. Pongamos unos ejemplos simples, si nos recomiendan un libro en el cual hablan de que los Ángeles vienen en naves espaciales para hacer no sé qué cosa al Ser humano, gracias al discernimiento y al conocimiento esotérico, podemos llegar a la conclusión de que si no tienen cuerpo físico para qué necesitan una nave. Estamos acostumbrados a decir que nosotros somos el cuerpo físico, gracias al discernimiento nos daremos cuenta que el cuerpo es una cosa, las emociones otra y la mente otra. Quiero decir que el discernimiento es el resultado de la utilización de la mente por el Ego, -en su propio plano- para ver y analizar un hecho o situación, y sacar unas conclusiones lógicas y razonadas por medio del conocimiento que tenemos, tanto consciente como del que nos pueda venir en forma de intuición o del subconsciente.
La lógica es el mejor instructor que tenemos, y por eso, cuando hemos aprendido a observar con toda claridad, podemos empezar a practicar el discernimiento en todo lo que nos rodea para cultivar las facultades razonadoras y sacar conclusiones de los actos. El discernimiento es la base para que se forme el Alma intelectual, y éste es uno de los primeros pasos que necesitamos para dirigirnos a la vida superior. El discernimiento se basa en el agrupamiento de una serie de acontecimientos, cuando reunimos una serie de hechos que han tenido que ver con determinada circunstancia, es cuando podemos discernir para sacar conclusiones lógicas y razonadas. No se trata de agrupar para criticar y juzgar a nadie, sino que se debe hacer para sacar conclusiones, para ver lo verdadero y lo falso desde el punto de vista del Espíritu -según el desarrollo de cada uno- Si para hacer esto tenemos que hacer críticas sobre alguien -cosa que se puede evitar- no interesa discernir sobre ese hecho. Las críticas deben ser siempre constructivas, deben señalar o indicar lo positivo y las mejores soluciones para arreglar una situación; la crítica es destructiva como un huracán y no ayuda, sino que entorpece y crea mucho mal en todos los mundos. La crítica y el juicio deben ser hechos siempre con ánimo de ayudar a la persona a salir de ese mal o situación, y no para empeorarle moral y espiritualmente. Cuando señalemos una falta, que sea para decir cómo se puede superar. En la pequeña oración que he escrito anteriormente y que recomiendo practicar a menudo, digo: “Ayúdame a servir... Y a ver el bien en todo mal”, éste es un buen ejemplo de discernimiento, ¿Cómo puede haber bien en lo que aparentemente es malo? Sí, lo hay, porque el mal es un bien en formación y si sabemos discernir, lo encontraremos.
De esta forma vemos, que después de la concentración, (donde desarrollamos la voluntad y el poder de la mente), y después de practicar la meditación para profundizar en el motivo u objeto y contactar con lo verdadero que hay de ello, debemos practicar la observación y el discernimiento. Los dos primeros ejercicios son más bien de trabajo interno, y la observación y el discernimiento son para analizar y sacar conclusiones, son ejercicios externos, éstas son herramientas que facilitamos al Ego para acelerar así su desarrollo y evolución.
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del libro "Métodos esotérico-prácticos para el desarrollo interno" de Francisco Nieto Vidal


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